Viernes, 09 Octubre 2020 20:10

PARASHÁH ESPECIAL SHMINÍ ATZÉRET

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH ESPECIAL
SHMINÍ ATZÉRET

22 DEL MES SÉPTIMO DEL 5781
10 DE OCTUBRE DEL 2020

Por Julio Dam
Rébbe Mesiánico Renovado

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COMENTARIO DE LA PARASHÁH

VOLVIÉNDONOS AMIGOS DE IAHVÉH

Este érev shabát/ víspera de shabát conmemora la festividad/ moéd de Shminí Atzéret/ אָצֶרֶת שְׁמִינִי, que es escritural y significa, como nuestro título lo dice: “El octavo día de atajar a (alguien) para que no se vaya”. Expliquemos mejor el término. “Shminí” significa “octavo”, de “shmóneh”, ocho; y “atzéret,” significa “atajar,” “no dejar que se vaya (alguien)”. En el Talmúd, en el libro de Sanhedrín, se explica esto diciendo que la fiesta/ moéd de Sukót (que dura siete días) es como un rey que dio una fiesta, invitando a todos los que quisieran estar, tanto los judíos como los góim en general que, pero que Shminí Atzéret, es el día en que Iahvéh le dice al Pueblo Judío, entre los cuales están, los que son judíos por fe: “Quédense un día más conmigo en Mi Heijál/ Palacio. Ustedes no son cualquiera: son Mi Esposa (Irmiáhu 3:14) y Mis amigos.”

¡Qué hermosa idea, la de volvernos amigos de Iahvéh, como lo fue Avrahám (Iaakóv/ “Stg.” 2:23)! En esta semana del móed de Shminí Atzéret, queremos explorar el aspecto de la amistad con Elohím.

¿Qué es ser un amigo? Una de las mejores definiciones que he encontrado es la siguiente:

“Un amigo es aquél que viene a nosotros cuando todos nos han dejado”.

¿Acaso esta no es una PERFECTA definición de Elohím? Yo no sé cuál sea exactamente SU caso, pero en el de nuestra familia, esto fue exactamente lo que pasó: hace unas décadas atrás lo perdimos casi todo, negocio, casi el matrimonio, nos mudamos de país, y allí, al borde del colapso total, cuando “todos nos han dejado”, vino Él, “vestido” de Ieshúa y nos redimió y nos rescató del hoyo en el que nos encontrábamos, tanto psicológica, como espiritual, mental y económicamente. ¿No encaja esto PERFECTAMENTE en la definición de “amigo” de arriba? Dice el Tanáj en Teh./Sal.46:2 que Elohím es “nuestro pronto auxilio en las aflicciones/ tzarót/ בצרות”. ¿Quién sino un verdadero amigo puede llegar a ser nuestro pronto auxilio en una aflicción? Los otros, los que PARECEN ser amigos, en cuanto ven que estamos en problemas, especialmente si son económicos, desaparecen como por “arte de magia”, para no tener que ayudarnos. ÉL, al revés de todos los bnéi Adám/ ”hijos de Adám”/ hombres, aparece EXACTAMENTE cuando lo necesitamos y está allí, a nuestro lado, para ayudarnos en todos los aspectos, “haciendo todo renovado”, como dice el Pacto Renovado (N.T.). 

Un amigo, según otra definición, “es aquel que nos acepta como somos y nos ama así como somos”. Aquí también Elohím cumple las condiciones de ser nuestro amigo, ya que cuando recién llegamos a aceptar a Ieshúa, éramos menos que nada, aun cuando nosotros no lo sabíamos, ni lo creíamos, ni nos veíamos como lo que realmente éramos: estábamos en la más completa obscuridad espiritual, algunos inmersos en cosas perversas e inmundas, otros perdidos en cosas que el Kohélet/ Predicador/ ”Eclesiastés”, quien es el Rey Shlómoh, definió como “hével havalím” que se ha traducido muy mal como “vanidad de vanidades”, o “absurdo de absurdidades”, pero que en realidad tiene un significado horrendo, si lo leemos con cuidado: ¡una buena traducción de “hével” es “hedor” o “el vapor nauseabundo que sube de un cadáver en descomposición”! ¡ESO ES LO QUE SON LOS BNÉI ADÁM/ HOMBRES QUE NO SIGUEN AL ELOHÍM DE ISRAEL, ÉSAS SON SUS OCUPACIONES (A LOS OJOS DE ELOHÍM) Y ÉSE ES SU DESTINO FINAL!

A nosotros, en cambio, que estamos jadeando detrás del camino recto/ tzedakáh, nos espera el Olám ha’Báh/ el Mundo Venidero, donde todos nuestros esfuerzos actuales, todas nuestras lágrimas, todas nuestras dificultades cada año mayores—ya que hemos entrado hace rato en la “Gran Aflicción/ Tzaráh” predicha en Matitiáhu 24:29, aunque aparentemente nadie se ha dado cuenta—nuestros esfuerzos serán reconocidos y apuntados en el Séfer ha’Jaím/ Libro de la Vida y viviremos para siempre en la compañía de Elohím.

Elohím nos ama tal y como somos, con todos nuestros defectos actuales, aunque desea y pretende que cambiemos. Este cambio debe ser hecho en dos direcciones diferentes: desde afuera hacia adentro y para nosotros, que conocemos al Mashíaj, desde adentro hacia fuera. La primera manera, de afuera hacia adentro, en forma centrífuga, es por medio de los Mandamientos/ Mitzvót, que nos dicen cómo comportarnos, qué hacer y que NO hacer. Si hacemos caso, si cumplimos las mitzvót, cambiaremos de forma de pensar, hablar y actuar, y nos pareceremos cada año más a Ieshúah, nuestro modelo en la tierra, que es lo que hace el Judaísmo en todo el mundo.

La segunda alternativa, la centrípeta, es decir, de adentro hacia fuera, es el verdadero significado del Pacto Renovado/ ha’Brít ha’Jadasháh de Irmiáhu/Jer. 31:33-37 (que NO es igual al N.T. aunque éste está incluido en aquél). Implica tener a Ieshúa dentro nuestro, pensando POR nosotros, hablando POR nosotros, y actuando POR nosotros, mientras nosotros lo dejemos hacerlo. En la medida en que nuestro yo se interponga, no lograremos nada de eso, y por lo tanto, estaremos al mismo nivel que los judíos por sangre que no conocen a Ieshúa—y seremos juzgados por el cumplimiento o no de las Mitzvót y del haber puesto en práctica ha’Brít ha’Jadasháh.

Un amigo siente buenos sentimientos por nosotros: nos quiere bien, nos desea lo mejor, nos bendice cada día (si conoce a Elohím), trata de ayudarnos en todo lo que le es posible y trata de pensar lo menos posible en las ideas que no compartimos con él, ya que “los sentimientos unen a los hombres, pero las ideas los separan”, como dijo Goethe. Elohím siente toda clase de buenos sentimientos hacia cada uno de nosotros: tiene una enorme Ahaváh/ amor sacrificial hacia nosotros, y está dispuesto a perdonar casi cualquier ofensa, por causa de esa enorme Ahaváh que hay en Su corazón, y a esperarnos, cuando retrocedemos, como a menudo lo hacemos en nuestra vida espiritual, hasta que hacemos teshuváh/ volvemos a ÉL, como en estas semanas pasadas es de rigor hacer en todo el judaísmo mundial, y también en el judaísmo mesiánico y en el mesiánico renovado. A diferencia de los seres humanos, ÉL olvida nuestros pecados y “si fuesen rojos como la grana, serán blanqueados como blanca lana” a Sus ojos/be’eináim sheló.

Adonái, el Rúaj ha’Kódesh y Ieshúa (las tres Dimensiones de Elohím) nos desea lo mejor, nos bendice y trata de ayudarnos en todo lo posible a que lleguemos a cumplir al máximo nuestro destino, escrito ya de antemano por ÉL, pero todavía en camino de ser construido o destruido por nosotros, según sea el caso. Esto es muy apropós de esta semana de Sukót, que en Israel es la época de la cosecha, donde todo lo que se plantó durante el año es recogido. Asimismo, nosotros somos las semillas de trigo que Elohím plantó y que espera demos muy buen fruto para esta época del año. Este es el propósito de nuestra vida terrenal: dar buen y abundante fruto. Para eso hemos nacido y para eso vivimos, merced a nuestro Amigo ba’Shamáim/en los Cielos.

Un amigo es aquél con quien pasamos horas hablando de diversos temas de interés común (esta es una característica en común con los matrimonios exitosos). ¡Adonái ANHELA tener una conversación con usted, todos los días! Por eso está Ieshúa dentro nuestro, a través del Ruáj ha’Kódesh, para hacer posible esta conversación mutua, y que no solamente nosotros “oremos,” como la gran mayoría hace. ¡Qué enorme oportunidad! ¡qué sublime privilegio el poder hablar con ÉL y no sólo conducir monólogos a los que llamamos “oración”! Es a través de estas conversaciones que Adonái  se revela tal como es: dulce, chistoso, amoroso, lleno de interés por nosotros, nuestro amigo y compañero como ningún ser humano puede llegar a serlo nunca, porque Elohím no está interesado en obtener algo de nosotros, sino al contrario, siempre está deseoso de ayudarnos, de educarnos, de ilustrarnos, de compartir con nosotros nuestras penas y nuestros problemas y los Suyos, ya que ÉL también tiene penas (su Esposa, Israel y su estado espiritual actual) y de hacernos cada día más y más como Él. Somos nosotros los que hemos sido mal-educados a creer que Él ya no habla con la gente o los que simplemente no creemos tamaña declaración. Esta es la mayor herencia que podemos tener en toda nuestra vida; el mayor tesoro que nos podemos llevar de este mundo: Su amistad, ¡la cual durará min ha’Olám ad ha’Olám/ desde la Eternidad hasta la Eternidad! Debemos orar para que se nos conceda la matanáh/regalo de revuáh/ profecía—hasta obtenerla.

Adonái  está siempre pendiente de nuestras dificultades, pendiente de cómo ayudarnos y/o guiarnos a solucionar el problema por el que estamos pasando en este momento. Pero más que nada, Él está pendiente y ansioso de que nos unamos a ÉL como un solo pueblo, el rúaj de la Israel en sus tres dimensiones, el cual en efecto somos (los judíos por fe), y por eso, la Kaláh/ Prometida de Ieshúa, con quien pronto nos casaremos (Rev.21:2). Atención que he dicho: “nos unamos a ÉL” , no he dicho “que nos unamos entre sí”. Este es el error de muchos: querer lograr la unión humana, sin haber logrado antes la UNIDAD CON Elohím. Primero debemos UNIRNOS con Adonái  a través de Ieshúa dentro nuestro; después que estemos unidos a ÉL, entonces, con toda tranquilidad, podemos lograr la unión con los demás, porque estaremos en el mismo rúaj, en sintonía, en armonía espiritual, que es lo que tanta falta nos hace al judaísmo mesiánico.

Estamos a las puertas del fin de los días/iamím ha’kétz y todavía no hemos logrado ni comenzar a unirnos con ÉL. El tiempo apremia y si lo dejamos para mañana, el temor y el terror nos tomará del cuello y apretará fuerte, porque hemos perdido el momento adecuado para unirnos a ÉL, para después buscar la unidad con nuestros hermanos mesiánicos en todo el mundo, algo que Elohím desea fervientemente, aunque la realidad está muy lejana. Cuando venga lo que está escrito en Ezekíel 37-39, cuando tengamos temor por nuestra vida y por la de nuestra familia, buscaremos apresuradamente el consejo de los demás mesiánicos y de sus líderes, buscaremos un apoyo en ellos, una palabra de confianza/ bitajón y está bien que lo hagamos, pero mucho mejor es que busquemos la unidad con Adonái  ahora, cuando todavía no tenemos temor ni pánico y tenemos todavía la oportunidad. Este no es un párrafo más. Es un aviso profético de parte de Elohím para que así actuemos ahora, antes de que sea muy tarde.

Elohím en Sus tres Dimensiones es Quien cuida de nuestra familia, de nuestros hijos, nos guarda de múltiples peligros, de los cuales muchas veces ni siquiera nos enteramos que estamos por pasar o que hemos pasado, y nos bendice continuamente, abriendo puertas nuevas, ya sea de trabajo, de restauración psíquica, emocional o espiritual y lo único que nosotros notamos son los resultados, a los cuales, aún los mesiánicos muchas veces llamamos “casualidad” o “buena suerte”. No existe ni lo uno ni lo otro. TODO es obra de Elohím o permitido por Elohím. Es nuestra falta de jajmáh/ sabiduría espiritual lo que hace que no lo veamos como es. Elohím actúa calladamente en nuestra vida, desde la invisibilidad del mundo espiritual para ayudar a Sus hijos a cumplir el rol que estaba escrito que desempeñaríamos. Es más, mucho antes de que recibiésemos a Ieshúa como Mashíaj, Él ya estaba actuando en nuestra vida mundana. TODO lo que nos sucedió desde el momento en que nacimos, es Su obra en nosotros, aunque en aquella época, obviamente, no sabíamos que era Él El que estaba actuando en y por nosotros en cada pequeño y gran detalle de nuestra vida, desde la elección de nuestro cónyuge, hasta la elección del país donde actualmente vivimos, el país donde nacimos, la familia que tenemos, todo esto tiene un propósito que con jajmáh espiritual podemos y debemos entender, para poder comenzar a formarnos un mapa espiritual de nuestra gueuláh/ redención del exilio en este mundo, desde Mitzráim/ Egipto hasta la Tierra Prometida, Israel.

Espero que estas líneas hayan logrado estimular en usted, querido/a hermano/a en Elohím, la ambición de volvernos amigos de Elohím. De ser así, el propósito de esta parasháh semanal, que es la de hacer avanzar espiritual y mentalmente a cada judío mesiánico que la lea, estaría cumplida ampliamente.

Un Shminí Atzéret lleno de shalóm le desea, a usted, a su familia y congregación, Rabbí Julio Dam.

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