Viernes, 27 Diciembre 2019 07:10

PARASHÁH 10 MIKÉTZ / מקץ / DESDE EL FINAL

Escrito por
Valora este artículo
(8 votos)

DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH 10
MIKÉTZ / מקץ / DESDE EL FINAL

30 DEL MES NOVENO DEL 5780
28 DE DICIEMBRE DEL 2019

Lectura de la Toráh: Bereshít/En el principio/Gn. 41:1 – 44:17
Lectura de la Haftaráh: Melajím Álef/1a. Reyes 3:15 – 4:1

Por Julio Dam
Rébbe Mesiánico Renovado

Copyright © 2019 por Julio Dam. Invitamos a nuestros lectores a visitar nuestro sitio, www.beitshalom.org, con muchos artículos y parashót gratuitas y libros. Todos los derechos de autor reservados. Prohibida la reproducción, venta o la colocación en Internet, sin permiso escrito del autor. Toda colocación en Internet, reproducción en forma impresa, o enseñanza oral de esta parasháh, debe conservar y/o mencionar el nombre del autor y demás datos identificatorios. TAMPOCO SE PUEDE IMPRIMIR Y VENDER NADA DE LO QUE HEMOS PUBLICADO EN NUESTRO SITIO EN INTERNET, EN NINGÚN OTRO PAÍS. LOS QUE VIOLEN ESTOS DERECHOS DE AUTOR SERÁN TRATADOS COMO ANATEMA POR ELOHIM. Si usted desea suscribirse o des-suscribirse automáticamente a la parasháh y/o la Carta de Aliento de la Rabina, escriba su iméil a www.beitshalom.org. ¡Muchas gracias!

Be Reshít 41:15-16: “Y dijo el Paró/”Faraón” a Iósef: ‘Tuve un sueño y no hay nadie que lo interprete, pero oí decir de ti que escuchas un sueño y lo interpretas’. E Iósef respondió a Paró diciendo: ‘Esto está más allá de mí. Elohím le contestará a Paró acerca de su sueño.’”

COMENTARIO DE LA PARASHÁH

LA IMPORTANCIA DE ADQUIRIR CONFIANZA/BITAJÓN EN ELOHÍM

La vida de Iósef está llena de sorpresas y altibajos, como ya vimos en nuestra parasháh anterior. En esta sección/parasháh de Be Reshít (B.R.), dos años después de la anterior, Iósef es sacado de la cárcel, porque el “maitre” de los vinos del reino recomienda a Iósef al Paró por lo bien que interpreta sueños. Cuando en B.R. 41:15 el Paró le dice el sueño a aquél, Iósef le contesta: “Esto está más allá de mí. Será Elohím quien le dé una respuesta al sueño del Paró”. Y allí, hasta el versículo/pasúk 36, Iósef le da la interpretación al Paró de su sueño, que Elohím le da a su vez a él por revelación/guilúi. El Paró lo nombra Virrey a Iósef por haber interpretado correctamente su sueño.

Existen varios puntos importantes en esta parasháh, entre los cuales está, en primer lugar, la suprema humildad con que Iósef le contesta a Paró, cuando éste le pide que le interprete los sueños, en la cita de arriba, algo que debe haber sorprendido al Paró, acostumbrado a recibir las respuestas de sus brujos/jartumím, que ciertamente no le dan el honor/kavód a Elohím sino a sí mismos y a sus poderes. Nuestra vida con Elohím, en cambio, debe de estar dominada por esta humildad y por esta carencia del afán totalmente humano de sobresalir como ser único, como persona, más si tomamos en cuenta la actitud de Iósef, desde el momento en que fue vendido por sus propios hermanos, veremos una actitud totalmente única de humildad, de aceptación a la Voluntad de Elohím y de falta de rencor y de odio hacia sus hermanos, que lo pusieron donde estaba, en una cárcel egipcia.

Esta es la clase de actitud que debemos adoptar en nuestro caminar con Elohím. Entender primero, y aplicar después, la realidad de que es Elohím quien maneja todo, y que es vanidad pura de parte nuestra el atribuirnos mérito alguno. Elohím es quien le da la interpretación perfecta de los dos sueños del Paró, así como que es Elohím quien lo hace nombrar Virrey de Egipto/Mitzráim. Si es así, y nuestras habilidades no cuentan, sino que lo que cuenta, al final de cuentas, es la Voluntad de Elohím, ¿qué lugar hay para el orgullo personal? El meditar y entender e incorporar este conocimiento a nuestro carácter es fuente de eterna felicidad/ósher para nosotros en el futuro, ya que Elohím odia a los orgullosos y prefiere a los humildes (Iaakóv 4:6), a los que se doblegan debajo de Su mano poderosa, y los recompensa con más y más bendiciones, siempre que continúen en esa actitud de humildad. Pidamos humildad en nuestras oraciones diarias y veremos un cambio en nuestro carácter y en nuestras obras, en suma, en toda nuestra vida. Elohím oirá nuestra oración y verá nuestro corazón, si somos sinceros en esa pretendida humildad o no, y actuará de acuerdo a nuestro grado de sinceridad y de anhelo de humildad delante de Él.

Si Iósef no hubiese sido humilde, y se hubiera atribuido a sí mismo el interpretar los sueños del Paró, lo máximo que hubiese llegado a ser, muy probablemente, es uno más de los brujos del Paró. Sin embargo, gracias a esa humildad que el Paró debe haber visto en su hablar y en su comportamiento, lo puso directamente como segundo después de él mismo sobre todo el reino de Mitzráim, el reino más importante de esa época.

En el versículo/pasúk 38 dijo el Paró: “Y dijo el Paró a sus sirvientes: ‘¿Acaso podrá ser hallado otro hombre como éste, en quien se encuentre el Espíritu/Rúaj de Elohím?’ ”

Este es otro punto clave para todo mesiánico que desee escalar alturas espirituales: el tener el Rúaj de Elohím, no sólo potencialmente, sino prácticamente, funcionando a favor de aquellos que lo rodean, de parte de Elohím. Todo el PACTO RENOVADO gira, en cierta manera, además de la llegada del Mashíaj, en torno a la llegada del Dominio de ADONÁI/Mimshélet ha Shamáim/”Reino de los Cielos”, que consiste, nada más y nada menos que el Rúaj y Ieshúa vivan dentro nuestro y reinen desde adentro nuestro, para la honra/kavód de Elohím y el testimonio a los ojos de los demás de que verdaderamente el Elohím y el Mashíaj de Israel no son una ilusión y que están dentro nuestro, y que no sólo son palabras nuestras llenas de vanidad, sino una verdad fácilmente comprobable, como lo fue el que Iósef interpretara correctamente los dos sueños del Paró y que estos sueños se cumplieran exactamente como Iósef lo predijo.

La combinación de humildad, con el Rúaj de Elohím dirigiendo nuestra vida desde nuestro espíritu es una poderosísima arma contra ha satán y contra el actual ateísmo y politeísmo reinante en el mundo, que muy pronto se va a desencadenar contra Israel, como nos predice Ezekíah/Ez. 37 al 39. No hay nada que ha satán pueda hacer que sea definitivo, mortal, contra aquellos que estamos, como dice Jacobo 4:7: “Sométanse a Elohím; resistan a ha satán y huirá de ustedes”—especialmente las tres primeras palabras son la clave del resto del versículo/pasúk. Aquellos de nosotros que nos sometemos a la Voluntad de Elohím, estamos automáticamente protegidos por Él, ya que simplemente estamos siendo soldados en Su ejército/tzaváh y no simples “civiles”, haciendo nuestro antojo y persiguiendo nuestros propios deseos. Un buen general, uno querido por su tropa es aquél cuya primera prioridad, después de su misión, es proteger la vida de sus soldados a su cargo. Así es Elohím con aquellos que estamos sometidos a Su voluntad, y no sólo nos creemos “hijos de Elohím”, sino que lo somos, según Ro. 8:14: “Porque todos aquellos que son dirigidos por el Rúaj/Espíritu de Elohím, éstos son hijos de Elohím” (nuestra traducción mesiánica renovada de todo el Pacto Renovado, de próxima publicación). Si esto es así, entonces lo contrario también es cierto: Todos los que NO son dirigidos por el Rúaj de Elohím, éstos NO son hijos de Elohím, aunque se engañen creyéndolo.

Mas si hay alguna cualidad que se destaca en esta parasháh en cuanto a las reacciones de Iósef en todos sus altibajos, es su confianza/bitajón en Elohím, una confianza ciega que nos recuerda la bitajón de Avrahám, de quien es biznieto. Él no protestó cuando sus hermanos lo vendieron; no protestó cuando estuvo dos años en la cárcel, sino que se mantuvo firme y sin rencor (como se puede ver en su reacción con sus hermanos, a quienes los abraza y los besa, en la siguiente parasháh) contra ellos y contra Elohím, quien es en último término el responsable de que le hayan sucedido todas esas cosas, como soberano del Universo que es.

Elohím nos coloca en diversas pruebas en nuestra vida. Estas pruebas las usa Elohím para edificar el edificio de nuestra fe/emunáh y nuestra confianza/bitajón en Él. Cada prueba es un examen que hemos aprobado en la Universidad del Rúaj/Espíritu de Elohím, hasta que nos “graduamos” en ella, y estamos prontos para partir a disfrutar de lo que hemos construido aquí y contribuido aquí en la tierra por los demás y para Elohím. Cada prueba edifica, además, nuestra conducta y nuestra santidad/kedusháh, que es el objetivo final de Elohím para nuestras vidas interiores, aparte de todo lo que hagamos para Él en este mundo. La kedusháh es la purificación de nuestro ser tripartito, espíritu, alma y cuerpo, para poder ser digno de estar en Su presencia eternamente/le olám. Así como nuestros músculos físicos se desarrollan con el ejercicio físico, así nuestros músculos espirituales se desarrollan con el ejercicio espiritual de nuestra fe y de nuestra confianza en Él. Con cada prueba, nuestra confianza se va acrecentando, al alimentarse de las experiencias pasadas con Elohím. Ya vimos lo que Él hizo en el pasado con nosotros, de modo que podemos saber a qué atenernos en el futuro. Este es el proceso normal de crecimiento de nuestra fe y de nuestra confianza en Elohím.

Si sumamos los tres factores mencionados arriba, la humildad, el vivir en el espíritu y la bitajón/confianza en que todo lo que nos sucede proviene de Elohím, nuestra vida se asienta en un caminar mucho más pacífico y tranquilo, porque sabemos que Él está allí, y que Él está a cargo de nuestra vida, por lo que ¿de qué debemos temer o preocuparnos? Además, el vivir en el rúaj nos provee de la sabiduría/jajmáh por medio de la cual Elohím nos explica lo que nos va pasando, como decíamos al final de nuestra parasháh anterior, lo que aumenta aún más nuestra confianza en Él, porque ahora ya nuestra confianza no es ciega, sino que tenemos la explicación de casi todo lo que sucede, o podemos tenerla.

Estos tres rasgos de carácter son adquiridos, la mayor parte de las veces. Lo natural, lo carnal es ser orgullo, no depender de Elohím ni el tener confianza alguna en Elohím. Esta adquisición es lenta pero segura, si es que así lo deseamos, ya que Elohím no nos va a forzar a nada. Debe estar en nuestra voluntad el adquirir estos rasgos y el orar por ellos para que Elohím nos los dé. Con los años, nuestro carácter cambia, nuestra actitud hacia Elohím cambia, por medio de las pruebas, como le sucedió a Iósef y nos vamos transformando más y más en lo que Elohím deseaba y tenía para nosotros, para lo que estábamos destinados a ser.

¿No es asombroso entender que Elohím puede hacernos Presidente de nuestro país si ése es nuestro destino, si ésa es Su voluntad? ¿Hay alguien que nos esté leyendo que NO quisiera ser Presidente de su país? ¿Usted lo cree? Si no lo cree, mire el ejemplo de Iósef. De esclavo de árabe, metido en una cisterna sin agua por sus propios hermanos, a Virrey de Mitzráim, sólo por dejarse dirigir por Elohím, por tener un corazón como el de Iósef y tener el comportamiento moral de un Iósef, que se negó a acostarse con la esposa de Potifár, por temor a ofender a Elohím, no por otro motivo, no nos engañemos.

Mas todo esto no viene solo, como decíamos. Tenemos que cultivar esta moral intachable, “sin mancha ni arruga”. Tenemos que limpiar este corazón de piedra. Tenemos que olvidarnos de nuestras propias ambiciones y preguntarle a Elohím cuáles son las tareas que ÉL tiene para nosotros, y hacerlas. Como dijo alguien hace más de trescientos años: “¿Quién sabe lo que Elohím puede hacer con un hombre que le es obediente?”

Visto 653 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

Carrito