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Viernes, 11 Octubre 2019 11:19

PARASHÁH 53 HAZINU / הקזינו / PRESTA OÍDO

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH 53
HAZINU / הקזינו / PRESTA OÍDO

12 DEL MES SÉPTIMO DEL 5780
11 DE OCTUBRE DEL 2019

Lectura de la Toráh: Dvarím/Palabras/Dt. 32:1 – 32:52
Lectura de la Haftaráh: Shmu'el Bet/2 Samuel 22:1 – 22:51

Por Julio Dam
Rébbe Mesiánico Renovado

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COMENTARIO DE LA PARASHÁH

LA PROSPERIDAD QUE VIENE DE LAS MANOS DE ELOHÍM

Dvarím/Palabras/”Dt.” 32:39: “Vean, entonces, que Yo soy (la Roca), sólo Yo, y ningún otro Elohím me acompaña. Yo provoco la muerte y brindo la vida. Yo causo la herida y Yo curo. No hay quien rescate de Mi Mano.’ ”

Nosotros, los judíos por sangre (como el que escribe y su familia) y los judíos por fe, (aquellos ex gentiles que han admitido al Rébe Ieshúa como Adón/Amo y Elohím) traemos muchos errores conceptuales que quedan en nuestra mente por años, porque quizás nadie nos los aclara. Hoy vamos a dedicar esta parasháh a aclarar un concepto que flota en el “aire de nuestra mente” y provoca confusión y error: el concepto de que hay un Elohím de Bien y un ha satán de mal, que es el que hace todo lo malo que nos sucede. Este es un concepto llamado “Maniqueísmo” que se importó de Persia (hoy Irán), donde el Maniqueísmo nació hace mil setecientos años, y creó esta dualidad en nuestra mente.

Es fácil recibir lo bueno pero muy difícil recibir lo malo, y no nos damos cuenta que detrás de lo malo siempre hay una enseñanza, hay algo positivo que Elohím desea que entendamos, porque es necesario que manejemos nuestra vida con la sabiduría/jajmáh de Elohím de modo a no dejarnos engañar por lo que se ve, o  por lo que está sucediendo y no nos gusta, porque esperábamos otra cosa para nuestras vidas.

Esta visión de las cosas de entender que tanto lo bueno como lo malo viene de Él, trae a nuestras vidas un shalóm y una tranquilidad mental y espiritual, ya que no nos angustiamos por todo y dejamos de lado toda queja, toda angustia, toda intranquilidad para enfocarnos exclusivamente en lo que Elohím nos quiere enseñar o cambiar en nuestras vidas a través de ese mal momento o situación por la que estamos pasando.

La vida es un viaje en tren por el campo de la vida, donde lo bueno y lo malo son compañeros de banco de nosotros y depende de nosotros y de cómo manejamos cada una de las situaciones, para que tengamos crecimiento y madurez espiritual, ya que ése es el propósito de estos compañeros de asiento, de lo bueno y de lo malo.

La comprensión profunda de que es Elohím quien maneja toda nuestra vida y la de cada ser humano en la tierra (ahora, en el 2010, somos casi nueve mil millones de almas en el mundo), debería ser una de las metas de nuestro caminar con Elohím, ya que nos daría una seguridad y una visión de la cual en este momento carecemos y que indiscutiblemente necesitamos, para entender y comprender todo lo que nos sucede y más aún con relación a aquellas que son totalmente incomprensibles e inaceptables.

Es la voluntad de Elohím que profundicemos y entendamos estas palabras de Él citadas más arriba, ya que el rebelarnos y quejarnos definitivamente no es la solución ideal. El ponernos en esta posición habla de la clase de persona que somos, de la clase de relación que tenemos o que deseamos tener con Elohím y de lo que vamos a recibir a partir del momento que estemos en Su Presencia, lo que el hombre llama “la muerte”, que no es más que una puerta abierta hacia una vida sin fin, tanto para bien como para mal, de acuerdo a nuestra creencia acompañada de una correspondiente conducta, y estilo de vida que acompañe a esa creencia—en este caso, en el Único Elohím verdadero y no en los millones de “Dioses” falsos que pululan en el Universo espiritual.

Seamos sabios/jajamím y dejemos que Elohím nos dé vida eterna, cure nuestras heridas en el momento que Él así lo disponga; no nos rebelemos contra Su voluntad expresada en malas situaciones, sino recordemos que Él tiene todo en Sus manos y en Su momento Él nos dará aquello bueno que Él tiene para nosotros, siempre que hagamos Su voluntad y no la nuestra.

Nos está diciendo en estos momentos, en profecía, lo siguiente, Elohím Padre (lo hemos subrayado y puesto en rojo para énfasis): “De Mí sale todo, surge todo. No hay nada en que Yo no esté involucrado. De modo que todas las soluciones parten de Mí, y no de otras fuentes. Ni las bendiciones, ni la religión, ni la filosofía, ni las matemáticas, ni las ciencias, vienen de otro lugar, ni persona, fuera de Mí, que soy la Fuente de todo saber, y de toda sabiduría, y la respuesta a toda pregunta. A mí deben venir para saber y conocer”.

Hace un par de meses estaba buscando en mi biblioteca la respuesta a unas preguntas que me estaba haciendo, cuando Elohím me dijo algo muy parecido, y en reproche a mi búsqueda en mi biblioteca: “¡YO SOY LA BIBLIOTECA DE BIBLIOTECAS! ¡A MÍ DEBES VENIR A INVESTIGAR!”

Así, cuando tengamos un problema, una pregunta, un cuestionamiento, una disyuntiva, un trabajo que hacer, debemos regresar a la Fuente de Todo y de todos: en Elohím Padre, y tendremos el principio de la respuesta.

  1. Debemos entender y aceptar en nuestra mente y nuestro corazón, sabiéndo, que Él es la fuente de todo lo que sucede en el mundo, en los países, en nosotros, en nuestra familia, y en la familia de los que nos rodean.
  2. Debemos cambiar frente al problema, disyuntiva, cuestionamiento, buscando la solución a todo en Él, y no en personas o fuentes de información o de solución.
  3. Debemos comenzar a ser apartados para Él, para que Él nos use en lo que Él desee, y  serle útil.
  4. Debemos comenzar a conocerlo más y más a partir de este conocimiento de que Él es el Centro de Universo y de todo lo que sucede en él.
  5. Sólo los que lo conocen íntimamente a Él conocen esto y aceptan cambiar lo negativo de sus vidas.

CÓMO RECIBIR TODO LO BUENO Y LO NO TAN BUENO QUE ÉL TIENE PARA NOSOTROS

Tenemos que acostumbrarnos a recibir todo lo que Elohím nos envía, ya sea muy bueno, bueno, o no tan bueno, y preguntar por qué, tanto por lo uno como por lo otro, ya que todo tiene una razón. Hay que averiguarla y hacer lo que tenemos que hacer para corregirnos.

Él es la Roca y sobre esa Roca debemos pararnos, y sobre ninguna otra, porque ninguna es verdadera, ni sólida, sino sólo Él, como dice Mt. 7:24-25.

Todos los días debemos dedicar un tiempo de nuestra oración a examinar nuestros días pasados y preguntarnos por qué nos sucedió lo que nos sucedió, y pasarle la pregunta a Elohím, para que Él nos la conteste, y así saber dónde estamos parados. Porque nada es “casualidad” ni “suerte”, sino sólo la Mano de Elohím sobre nosotros, ya sea para bendición o no.

Hay gran parte del día que debemos dedicar a la acción, pero también debemos reservar una pequeña porción de nuestro tiempo a la reflexión, basada en la Roca, que es Elohím, no en nuestro criterio, que nada vale, porque no está basado sino en suposiciones, las más de las veces equivocadas y fundadas en arena, no en la Roca que es Elohím para todo el Universo existente.

Como dice en Mt. 7:26-27: “Pero cualquiera que me escucha estas palabras no las hace, lo compararé a un hombre tonto, que edificó su casa sobre la arena. Y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa: y cayó y fue grande su ruina”.

En este momento de reflexión con Elohím, no con nuestra mente, Él nos va a aclarar lo que no entendemos de nuestros problemas. Él nos va a decir el porqué de nuestros problemas o de nuestros éxitos, para no volverlos a repetir, o para hacerlos uno y otro día, como sea el caso.

Si queremos entender algo que está pasando en el mundo, en nuestro país, o en nuestra vida, tenemos que preguntarle a la Fuente de toda sabiduría, al que lo controla y sabe TODO. Si vemos en la tele, o leemos en el periódico, una noticia infausta en algún país cercano al nuestro, o que nos llama la atención, preguntemos el porqué a Elohím, y la respuesta nos sorprenderá. Él habla de muchas maneras, y una de ellas es por sueños, o por otras personas, o por Su Palabra, la Biblia o la Toráh, o de muchas otras maneras inesperadas.

Si queremos entender algo en la Toráh, o en algo que estamos leyendo, no tenemos más que preguntar a Elohím, que Él nos contestará, o nos hará entender—instantáneamente—antes que terminemos la pregunta, lo que deseábamos saber, sin tener que ir a consultar a ninguna biblioteca, ni libro, ni Internet.

Él desea ayudarnos, guiarnos, enseñarnos. Somos nosotros los que no estamos acostumbrados a preguntarle cosas, y por lo tanto, recurrimos a otras fuentes, muchas veces irresponsables, o simplemente que ignoran lo que nosotros deseamos saber.

Así que, aprendamos a volver a nuestra fuente original de sabiduría y conocimiento, para nuestra gloria y nuestra satisfacción, y la de Elohím, que le encanta enseñarnos todo lo que nosotros queremos saber de Él.

Ro. 8:28: “Y sabemos que los que aman a Elohím, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a Su propósito son llamados.”

Visto 321 veces Modificado por última vez en Domingo, 13 Octubre 2019 03:22

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