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Viernes, 02 Agosto 2019 14:31

PARASHÁH 43 MAASÉI / מסעי / TRAVESÍAS

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH 43
MAASÉI / מסעי / TRAVESÍAS

2 DEL MES QUINTO DEL 5780
3 DE AGOSTO DEL 2019

Lectura de la Toráh: Bamidbár/En el desierto/Núm. 33:1 – 36:13
Lectura de la Haftaráh: Irmiáhu/Jeremías 2:4 – 28; 3:4

Por Julio Dam
Rébbe Mesiánico Renovado

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BaMidbár/En el desierto/”Núm.” 33:1: “Estas son las travesías/maaséi de los hijos de Israel, quienes salieron de la tierra de Mitzráim/Egipto”.

COMENTARIO DE LA PARASHÁH

LAS TRAVESÍAS EN NUESTRAS VIDAS

Les tomó 42 paradas a nuestro Pueblo Judío para salir de Mitzráim/Egipto y llegar a la Tierra Prometida por nuestro Elohím. Cada etapa del viaje, como detallamos en nuestra parasháh anterior, tiene un significado para nosotros. “Travesías” podría ser el título de un libro de historia de nuestro Pueblo, los judíos, y el título del testimonio de este autor, quien vivió en cinco países diferentes, en tres continentes, y está viviendo actualmente en su casa número 42.

De hecho, el ir de un lado al otro, por su propia cuenta, por un peligro inminente en el país donde viven, o por ser expulsados, es parte de la vida de cualquier judío en la historia del mundo.

Pero, lo que nuestros antepasados quizás no entendieron--o entendieron muy bien--es que no nos fuimos por nuestra propia cuenta (aunque aparentemente así fue), sino que fuimos enviados por Elohím, en persecución de nuestro destino predeterminado por Él. Y cuando Él nos envió, o nos sigue enviando a otras tierras, Él está con nosotros, trabajando en nosotros, por fuera y por dentro, por lo que la travesía es tanto exterior, física, como interior, mental y espiritual.

Cada día de nuestra vida como judíos por sangre y/o por fe es una travesía desde Mitzráim hacia la Tierra Prometida, Israel. Mitzráim significa “trabas, impedimentos, fronteras”. En el plano físico, el viaje hacia afuera de Mitzráim fue lleno de trabas humanas, políticas, religiosas. En el plano mental, el viaje estuvo lleno de trabas para salir de los hábitos adquiridos, de las ideas del Pueblo Judío sobre qué era “hermoso, bueno, sabroso, importante (para hacer)”, las ideas culturales egipcias “contagiadas” durante los años de esclavitud; los clichés mentales sobre cualquier tema: religión, sociedad, política, crianza de los hijos, etcétera. El plano espiritual no debe haber estado libre de toda clase de ataduras, ya que el Paró de Egipto no debe haber tomado con ligereza la pérdida de cientos de miles de esclavos judíos que trabajaban gratis, máxime que el Paró tenía magos poderosos a su disposición.

En el plano individual, cada viaje es una aventura, en todos los sentidos de la palabra. Puede ser una bella aventura, y puede ser—en la mayoría de los casos—una aventura con muchos inconvenientes. “¿Por qué la vida tiene tantos inconvenientes?” se puede uno preguntar. Elohím está siempre enseñando a Sus hijos a sortear los obstáculos, para que seamos cada día más y mejores seguidores suyos. Los obstáculos sólo son ejercicios para nuestros músculos de la voluntad, de los recursos mentales y emocionales de nuestra personalidad, para que aprendamos a sortear los obstáculos y nos volvamos más y más fuertes en cada área de nuestra personalidad, de nuestros pensamientos, sentimientos, voluntad, perseverancia, juicio, paciencia, etcétera.

¿De dónde sale el “fruto del Rúaj” de Gál. 5:22-23? Precisamente, como resultado de esas “travesías” interiores, llenas de “tormentas” y “alpinismo” emocional  y mental, que en muchos casos, han sido colocados por Elohím mismo para entrenar nuestros músculos psicológicos y emocionales. Las derrotas temporales—para los vencedores—son los momentos previos a los triunfos. Cuasi-derrotas personales, emocionales, y de nuestra voluntad, provocadas por reveses temporales en esa continua y eterna escalada hacia la Cumbre, que es la Presencia de Elohím.

¡No todos son éxitos en nuestras vidas! Muchos son golpes, moretones emocionales, callejones sin salida, de donde tenemos que retroceder antes de que sea tarde para nuestra alma. Retrocesos. Nuestra travesía por este mundo está lleno de ellos. “¿Por qué tiene que ser así, si estamos con Elohím?” se preguntará usted. Porque este es el Universo que Elohím nos dejó: un Universo dialéctico, donde TODO está hecho de éxitos y de fracasos temporales, de progresos y de retrocesos, como parte de la estructura intrínseca de nuestras travesías.

La palabra “Mitzráim” viene de la raíz hebrea “tzár”, que significa “estrecho”. Cada persona, cada país tiene características limitantes y constreñidoras, que hacen difícil su avance hacia las metas que deben alcanzar, a los ojos de Elohím, quien los está guiando, ya que “le Olám jasdó/Su Misericordia es para siempre”. Por misericordia, Él nos guía, nos impulsa, nos ayuda a lograr lo que estamos destinados “desde antes de la fundación del Universo” a lograr, porque nos ama y desea vernos triunfar, que a Sus ojos, significa llegar a donde debíamos llegar desde un principio. Para lograr esto, debemos (tanto nosotros, como nuestro país como un todo), ejercer y ejercitar nuestra energía psíquica y de nuestra fuerza de voluntad, optimismo y coraje hacia adelante, en contra de esta traba que nos está impidiendo hacer Su Voluntad en nuestra vida. Cuando logramos salir de nuestra “tzar” (estrechez) temporal, es como salir de un callejón obscuro y llegar a una plaza llena de luz y de aire fresco. Estamos en camino de nuevo, en camino hacia nuestro destino como seguidores de Elohím, más sabios, más humildes, y más triunfadores que antes.

Muchos de estos momentos también pueden ser, y son más que estrecheces, paradas en nuestro caminar sin fin detrás de la meta. Cada fracaso temporal para los vencedores, está construido para darnos una nueva fuerza de Elohím para seguir adelante y vencer los obstáculos que Él construyó para nuestro bien, para sacarnos de una vez para siempre de nuestra posición actual, todavía llena de espacios obscuros. Para los fracasados, en cambio, cualquier fracaso es eterno a sus ojos.  Además de fuerza, estos fracasos temporales nos ofrecen una nueva perspectiva, una nueva sensitividad y un nuevo empuje para seguir y ganar al final, porque la alternativa es terrible—para los ganadores—que sólo tienen la victoria en vista; mientras que, para los perdedores, es la única “salida”—porque ya están determinados en perder.

Así, el destino parcial de antes es alcanzado, y un nuevo destino debe ser formulado y logrado. Para hacerlo, debemos vencer las limitaciones auto-impuestas por nuestra psiquis, los defectos en nuestro carácter y personalidad que hicieron imposible el éxito parcial anterior. Con la Ayuda de Elohím Padre, y del Rébe Ieshúa dentro nuestro (Elohím Padre hecho carne entre nosotros, Imánu’El), en nuestro rúaj, adquirimos una nueva perspectiva, nuevas fuerzas, un nuevo impulso de nuestro querido Elohím, quien está a nuestro costado derecho, impulsándonos a ganar (que en lo psíquico, en lo inter-personal, significa “perder” respecto a los demás), impulsándonos a seguir adelante y no desmayar, porque Él está y estará con nosotros, para ayudarnos a llegar a la meta, que es nuestra kedusháh/santidad.

Todo esto es un simulacro de lo que sucede en un ejército. Por algo Elohím es llamado “ADONÁI Tzvaót/de los Ejércitos”. Nos entrenan, por medio de “estrecheces” físicas: ejercicios, caminatas forzadas, esfuerzos que apenas nuestro cuerpo es capaz de soportar. ¿Para qué? Para lograr un nivel físico y psicológico mucho más elevado que antes de entrar en el ejército. Para lograr una independencia física y emocional de los factores externos, como el clima y las condiciones externas, como la falta de comida o de agua.

Así, la “tzar” (estrechez) temporal, actuó para nuestro bien, para hacer de nosotros un ser tridimensional más fuerte, más “a Su imagen y semejanza”, imagen corporal, que, cada vez más, debe parecerse al “último Adám” (1ª Co. 15:45), Ieshúa, Elohím venido en carne. De Mitzráim—ya no un país físico, real, sino una realidad espiritual, mental y espiritual de la cual desembarazarnos, hasta llegar a Israel, ya no un país físico, sino una meta que simboliza la perfección espiritual y la unión con Ieshúa, quien reinará desde allí muy pronto, con los que hayan podido vencer los mitzráim de sus vidas. Cuando pasan los años a partir de que conocimos a Elohím, podemos ver todo el camino recorrido.

Hasta les sucede a los países individuales, ya que cada país es un ser espiritual tridimensional, en el Universo Espiritual, especialmente Israel, la Esposa de Elohím. Cada país—especialmente Israel—está en el camino Mitzráim-Israel, con las mismas luchas, problemas, trabas que cada uno de sus habitantes individuales, sólo que no lo percibimos, porque sólo se puede ver espiritualmente. (Es por eso que Elohím nos exhorta a orar por Irushaláim: no para mencionarla, solamente, como nos enseñaron a hacerlo, sino para orar por su éxito, para que supere todas las trabas puntuales, específicas, que actualmente está teniendo Israel y llegue a su destino fijado por Él.)

Esto no sólo sucede con nuestra vida entera, y  con las de los países, donde comenzamos en Mitzráim y terminamos en Israel, sino en nuestra vida diaria. Cada día experimentamos la misma travesía: desde Mitzráim hasta llegar a Israel, si es que logramos sortear los problemas del día.

También sucede en varias áreas: en nuestras relaciones inter-personales, en nuestra búsqueda por un cónyuge, en nuestras relaciones con los hermanos de la sinagoga mesiánica. Sucede en todos los emprendimientos en que estamos empeñados en estos momentos: ya sea terminar nuestra carrera, o una nueva meta, ya sea financiera,  psicológica, o espiritual adonde deseamos llegar.

¿Qué tal está usted en sus travesías personales, interiores? Apunte en un cuaderno cuáles son sus tres trabas más fuertes que está experimentando actualmente, para que pueda orar por ellas y para que su rabino mesiánico pueda hacerlo.

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Julio Dam

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