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| PARASHÁH No. 28: METZORAH/LEPROSO |
| Parashah |
| Written by Julio Dam |
| Wednesday, 06 April 2011 19:41 |
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There are no translations available. 5 DEL MES PRIMERO DEL 5772/9 DEL MES DE ABRIL DE 2011 Vaikráh/Y llamó/”Lev.”: 14:1-15:33 Haftaráh: 2ª Reyes 7:3-20 “RENOVANDO NUESTRAS EMOCIONES Y SENTIMIENTOS” Esta parasháh sigue la misma enseñanza que la anterior, ya que continúa hablando de limpiar nuestro cuerpo físico de la lepra y lo que implica también, renovar nuestras emociones y sentimientos, sacando todo aquello que nos está impidiendo tener un corazón limpio y agradable a Elohím. Así como la lepra física tiene sus síntomas, así la parte emocional tiene también los suyos. Vamos a hablar en esta parasháh acerca de algunos que, si se lo permitimos, tienen el poder de manejar nuestras vidas y hacernos sentir enfermos. Vamos a tocar algunas de estas emociones y sentimientos, como el rechazo, la amargura y el resentimiento. Hay una “fórmula” ideal, que es recibir de nuestros padres y ancestros y dar a nuestros hijos y nietos el “AAA”=Amor, Aceptación, y Aprobación, que nuestra personalidad anhela recibir. Si no estamos dándolo, debemos rápidamente solucionar este problema en nosotros y respecto a nuestros descendientes.
EL RECHAZO El no recibir el “AAA” deja heridas profundas de rechazo, y sobre todo, un sentimiento de inferioridad y baja auto-estima, complejo de inferioridad, posesividad, y crítica constante, y al final, aislamiento, para no tener problemas con nadie y no seguir recibiendo rechazo. Se podría pensar que al estar con Elohím, ya todo está solucionado, o debería estarlo, pero no está sanado: sigue habiendo dolor. El “AAA” es imprescindible para nuestra salud mental y emocional. Al no haberlo recibido en nuestra niñez o adolescencia, optamos sin darnos cuenta por varios mecanismos de defensa, como el llamar la atención, el sentirse muy susceptible, el complejo de inferioridad, la posesividad y la crítica. Si usted, o algunos de sus hijos o nietos tienen algunos de estos rasgos de carácter, es casi seguro que no han recibido la “dosis” adecuada de AAA en su niñez, lo que trae, indefectiblemente, sus consecuencias, como las nombradas. La persona muy susceptible no resiste ninguna crítica, no importa lo leve que ésta sea. Cuando se lo critica, se siente aún más inferior de lo normal. Se siente inferior a todos. Para remediarlo, puede volverse un criticón él mismo, o por el contrario, aislarse de los demás, o llamar la atención, ya sea a través de una enfermedad, real o psicosomática. Nuestra meta debería ser lo que dijo Ieshúa mismo: “… Yo sé de dónde he venido y a dónde voy” (Ioj. 8:14). Esta debería ser la meta de todos aquellos que lo tenemos a Ieshúa, ya que Él debería ser nuestra guía y “nuestro amparo en la tribulación”. Pero si no lo tenemos funcionando en nuestra psiquis, abrimos puertas para todo tipo de problemas emocionales futuros. Otro de los efectos del rechazo es la posesividad excesiva. El que se siente inferior desea controlarlo todo, especialmente sus amistades y sus posesiones. O busca el perfeccionismo. Tienen que hacerlo todo “perfecto”. Si no lo hacen así, se sienten sin valor. No pueden cometer errores; no se aceptan a sí mismos. Otro efecto es la crítica. En vez de ver la verdad de cada situación, le echan la culpa a los demás. Dicen de los demás que no saben hacer nada, que no saben nada. Lo primero que piensan es “están hablando mal de mí”, centrando sus pensamientos en que los demás están criticándolo. Un último e importante efecto del rechazo es nuestro concepto de Elohím. Tenemos la opinión de lo que Él es, de acuerdo a cómo nuestro padre terrenal era con nosotros. Si no nos llevábamos bien con nuestro padre, le atribuimos a Elohím las mismas características negativas, lo cual, obviamente, impide un crecimiento espiritual sostenido y fructífero. Lo que deberíamos trabajar en nuestras vidas para no dejar que el rechazo las maneje, es orar y pedir a Elohím que nos dé aceptación, comenzando con nosotros mismos y con aquellas personas y situaciones que traen rechazo a nuestras vidas. LA AMARGURA Otro efecto importante en nuestras vidas de no haber recibido el AAA que nos correspondía, es la amargura. Toda herida trae dolor y puede ulcerar nuestras emociones hasta destrozarnos interiormente. El dolor se disfraza de amargura, ira y agresividad. El Tanáj habla mucho acerca del cuidado que tenemos que tener con la amargura. No se puede evitar el sentirse herido, pero la forma en cómo manejamos todo el problema hace la diferencia. Hay muchos síntomas de la amargura: el no poder perdonar, la ira, la abierta rebelión, la terquedad y el mal humor constante, el constante rompimiento de relaciones, no saca afuera lo que siente: se reprime y se traga todo; cree que todos están en su contra. La amargura afecta las emociones: el amor se convierte en odio; afecta las actitudes: se vuelven apáticos, fríos, indiferentes. También afecta la mente: se vuelven cínicos y criticones. Piensan que todo está mal; hacen juicios severos y son pesimistas en sus opiniones y criterios. Su rencor dura mucho tiempo, en vez de sanarse enseguida. La amargura no se detiene: empeora y crece cada día más y más, convirtiéndose en algo muy peligroso, como dice Heb. 12:15: “raíz de amargura”. La amargura no sólo hiere a la persona que la sufre, sino que mucha gente es dañada por la amargura del amargado. La amargura nos lleva a una rebelión abierta y a una vida miserable. Hace que enfoquemos nuestra atención hacia lo que “esa persona horrible nos ha hecho”. Mucha gente usa la amargura para vengarse de alguna manera. La amargura y el resentimiento muchas veces traen problemas de salud. La amargura nos lleva a ser lo mismo que las personas que nos hirieron porque estamos todo el día recordando y enfocando nuestra atención en ellos y en lo que nos hicieron. Ahora que se acerca Pésaj, debemos hacer una lista de personas que nos hirieron. Debajo de cada nombre, apuntar lo que nos han hecho que nos ha herido. Hacer otra lista de lo que NOSOTROS hemos hecho o herido a los demás, con críticas, engaños, ingratitud, ofensas, rebeldía. Luego debemos examinar la forma en que hemos herido a Elohím con nuestra actitud. Por último, pedir perdón y pedir a Elohím que nos siga mostrando aquellas cosas olvidadas que están impidiendo nuestra sanidad. Pedirle ayuda para abrir los archivos de nuestras emociones “olvidadas”, suprimidas, escondidas, invisibles. Debemos deshacernos, perdonar, y no retener nada que haga que la herida más pequeña permanezca. Es nuestra decisión y nosotros podemos tomar la oportunidad que Elohím nos dá, de perdonar para liberarnos y sanarnos. Somos nosotros los que decidimos. Debemos pedir perdón a Elohím, orar y pedirle que Él nos siga mostrando aquellas cosas olvidadas que están impidiendo nuestra sanidad y nos dé contentamiento, simjáh/alegría. Pedirle ayuda para abrir los archivos de nuestra mente consciente y subconsciente, para deshacernos de los pensamientos nocivos. Perdonar y no retener nada que haga que la herida más pequeña permanezca.
EL RESENTIMIENTO Por último, está el resentimiento, que es tener animosidad contra una persona o un grupo de personas que nos han tratado mal, ya sea de palabra o de hecho. También es la ira sin resolver, sobre un evento negativo que ocurrió en nuestro pasado. Es falta de perdón, inhabilidad de dejar ir y olvidar. Todo esto lleva a una raíz de depresión y a un desarrollo mayor de resentimiento. ¿Cómo se desarrolla este resentimiento? Aceptando el trato negativo de otros pasivamente, sin expresar los sentimientos negativos que sentimos. También sucede cuando tratamos de mostrar nuestro punto de vista sobre un tema, mientras que los demás ignoran o niegan la verdad de lo que estamos diciendo. Si esto se convierte en una constante con la misma persona, el resentimiento se refuerza, y se convierte en amargura y odio hacia esa persona o grupo de personas. También se desarrolla nuestro resentimiento cuando vemos a otras personas tener éxito aunque no han trabajado tanto como nosotros lo hemos hecho. O sentir que no se merecen el éxito que tienen. No ser reconocido por el buen trabajo o desempeño y por ser competente, mientras que otros sí son reconocidos. Por último, ser siempre rechazado, desaprobado, no aceptado y abandonado, ser objeto de discriminación y prejuicio. El resentimiento trae consecuencias y efectos negativos: nos sentimos mal cuando recordamos a la persona con quien estamos resentidos. Negamos cualquier grado de enojo, aún cuando exista. También rechazamos a la gente de primera, antes que ellos nos rechacen a nosotros. ¿Cómo superar el resentimiento? Primero, admitiendo que detrás de nuestra actitud hostil, cínica y sarcástica hay resentimiento y decidir librarme de él. Escribir detalladamente las razones de nuestro resentimiento, identificando los “puntos más calientes” que indican la presencia de resentimiento. Entender que son cadenas pasadas que afectan a nuestro presente y futuro. Enumerar las personas con quienes tenemos resentimiento y pedir a Elohím nos dé la capacidad de perdonar y soltar cadenas y olvidar lo sucedido y las ofensas. Mirarnos a nosotros mismos con aprobación y mejorar nuestra auto-estima. Si no hemos podido tener “AAA” desde chicos, podemos y debemos librarnos del “RAR” (Rechazo, Amargura, y Resentimiento), no dejando que el RAR nos maneje, lo cual hará que nuestra vida tome un giro hacia lo positivo y lo sano para nuestra alma, espíritu y cuerpo. Todo esto que hablamos en cuanto a nuestras emociones, sentimientos y actitudes, es lo que la parasháh de esta semana habla sobre la lepra física y sus consecuencias que están mencionadas en Vaikráh 14:1-15:33. Shanáh Továh u metukáh/Un feliz y dulce año nuevo 5772 les desea el Rébe Julio Dam, la Rébetzn Sarita de Dam, su familia y sinagoga mesiánica renovada, desde Asunción, y Ayolas, Paraguay; Oberá y Corrientes, Argentina; Lomas de Zaragoza, Apizaco, Morelia; Ciudad de México D.F., México; Colima, México; Y DONDE ELOHÍM ESTÉ ABRIENDO NUEVAS SINAGOGAS MESIÁNICAS RENOVADAS.
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PACTO RENOVADO DE ESTUDIO
¡YA SE HA PUBLICADO EL PACTO RENOVADO DE ESTUDIO CON 700 PÁGINAS Y MILES DE COMENTARIOS! |
| ¡Clama a Mí! |
There are no translations available. Cuándo en tristeza te encuentres, ¡CLAMA A MÍ! Cuándo el desaliento invada tu alma, ¡CLAMA A MÍ! Cuándo en tu vida los problemas te agobien y las soluciones parecen no llegar, ¡CLAMA A MÍ! Cuando todo parece oscuro y no ves la luz en tu camino, ¡CLAMA A MÍ! ¡Sólo tienes que CLAMAR y Yo te responderé! ¡Sólo tienes que levantar la mirada a los cielos y Yo te consolare! ¡Solo tienes que creer y Yo haré! ¡¡¡Mi Palabra es promesa para quienes confían en mi!!! "Clama a Mí y Yo te responderé y te enseñaré cosas grandes e inaccesibles (tras fortalezas) que tú no conoces" dice en Irmiáh/"Jer" 33: 3. |
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