
| Beit Shalom es una Sinagoga Judío Mesiánica liderada por el Rébe Julio Dam, con presencia en varias ciudades del mundo, y cuyo propósito es seguir al Elohím ("Dios") de Israel, con todo su corazón, toda su alma y todas sus fuerzas. |
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| Tal como hace dos mil años, cientos de miles de judíos y no judíos siguen hasta hoy sabiendo en sus corazones y mentes que Ieshúa fue el Mesías prometido de Israel, y volverá a reinar prontamente. Ellos son Judíos Mesiánicos. |
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| Parasháh No. 17: Itró/”Jetro” |
| Parashot |
| Escrito por Julio Dam |
| Jueves, 20 de Enero de 2011 02:18 |
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17 DEL MES UNDÉCIMO DE 5771/22 DEL MES DE ENERO DE 2011 “EL TEMOR A ELOHÍM Y LA PERSEVERANCIA COMO MEDIOS PARA CUMPLIR LOS MANDAMIENTOS” Shemót/Nombres/”Ex.” 20:20: “Moshéh respondió al pueblo: “No teman. Elohím vino para probarlos y para que su temor esté en vuestra presencia, para que no pequen”. En esta parasháh hablaremos del Temor a Elohím y de la perseverancia, que es lo único capaz de hacernos cumplir los Mandamientos, que son el tema central de la porción/parasháh de la Toráh que corresponde a esta semana. Somos seres humanos; y como tales, estamos sujetos a toda clase de sentimientos y pensamientos errados y contrarios a la Toráh de Elohím, la cual debemos seguir para ser salvos, como dicen muchos versículos en la Toráh y en el Pacto Renovado. Muchos judíos mesiánicos y creyentes en general han sido enseñados de que “una vez salvos, siempre salvos”, la enseñanza de Chauvin/”Calvino”, que se ha transmitido de una manera u otra hasta nuestros días. Sin embargo, por dar un solo ejemplo de muchos, dice en Fil. 2:12: “… ocúpense de su salvación con temor y temblor”. “¿Para qué temer si ya estamos salvos?” se preguntarán algunos, mas esta porción de versículo nos muestra que las cosas no son tan sencillas como podríamos creer. El tener a Ieshúa es una gran cosa y un gran paso para tratar de cumplir los Mandamientos de Elohím, pero el versículo citado de Filipenses nos muestra que “tenemos que ocuparnos de nuestra salvación”, que no es algo automático, sino que viene después de creer en Ieshúa y tener un cambio de vida.
Dice la Teh. 111:10: “El principio de la sabiduría/jajmáh es el Temor a Elohím”. ¿Quién de nosotros desea ser sabio? Se comienza con el temor a Elohím. Temor a no hacer lo que Él nos ordena en Sus mandamientos, lo que Él nos indica que debemos hacer en nuestro día a día. La sabiduría no es algo carnal, mental, que podemos adquirir estudiando. Proviene de Elohím y es un Espíritu/Rúaj, como lo es el Rúaj Ir´át ADONÁI/Espíritu de Temor a ADONÁI, mencionado en Is. 11:2, y que nos lleva a tener los otros seis adicionales, todos parte del Rúaj ha Kódesh. En Mishléi/Comparaciones/”Prov.” 8:13 está escrito: “El temor de ADONÁI es aborrecer el mal”. Y en la Tehiláh/”Sal.” 147:11 dice: “Se complace ADONÁI en los que lo temen, y en los que esperan en su misericordia”. El que tiene temor de Elohím no va a conducirse como lo haría si Él no estuviese, o si la persona no lo conociera. Ya dijo el escritor ruso Dostoievsky: “Si no hay Dios, todo está permitido”. Nosotros podríamos decir algo de acuerdo con eso, pero al contrario: “Sabiendo que sí hay un Elohím, y creyendo en Ieshúa como creemos, no debemos permitirnos hacer el mal, ni nada que Él prohíba en Sus Escrituras (que incluyen un P.R. mesiánico)”. Si queremos recibir bendiciones en nuestra vida, tenemos que estudiar los Mandamientos con la ayuda del Rúaj ha Kódesh en nosotros, y cumplirlos. Eso hará maravillas en nuestras vidas y como si esto no alcanzara, pasaremos el resto de la eternidad en Su compañía, gozándonos de todo lo que Él ha preparado para nosotros, ya por adelantado, en el Olám ha Bá/Mundo Venidero. Sólo el temor a Él nos puede hacer vivir una vida de acuerdo a la Toráh, de acuerdo a lo que Él desea de cada hijo suyo: “amor ahaváh, gozo, shalóm, paciencia, benignidad, bondad, fe/emunáh, mansedumbre, templanza; contra esto no hay Toráh”. (Gál. 5:22-23). Como seres humanos que somos, frágiles, débiles, no podemos llegar a este nivel de que nos habla Gálatas, sin tener temor de Él. El temor a Elohím nos hace dejar de pecar, dejar de pensar pensamientos pecaminosos, de tener sentimientos que no son de Él. Temer a Elohím es vivir guiados por el Rúaj en cada día de nuestras vidas, teniendo a Ieshúa guiando nuestro caminar por esta vida. Esto nos hace cuidar lo que pensamos, decimos y hacemos, porque estamos conscientes de que Él está mirando y juzgando lo que hacemos. Sin ese temor, seríamos seres caminando en la carne, “libres”, pero alejados del verdadero Elohím, caminando en nuestra propia voluntad, como aquellos que no conocen a Elohím. Temer a Elohím es tener temor de hacer algo, o decir algo que le desagrade, y que haga que se aparte de nosotros por un tiempo. Está íntimamente ligada con la adoración. Dice en Dvarím/Asuntos/”Dt.” 10:12: “Y ahora, Israel, ¿qué requiere ADONÁI Elohím de ti, sino que lo temas, que camines en todos sus caminos, y que lo ames, y que sirvas a ADONÁI tu Elohím con todo tu corazón y con toda tu alma? El que no tiene este Espíritu de temor a ADONÁI, no va a poder seguir cumpliendo lo que debe hacer, porque no es fácil cumplir los Mandamientos, ya que, aunque tengamos la intención, nos falta la perseverancia para lograrlo. LA PERSEVERANCIA PARA CUMPLIR LOS MANDAMIENTOSOtro de los factores claves para cumplir la Toráh, y por lo tanto, hacer la Voluntad de Elohím en nuestras vidas, es adquirir perseverancia. Dice en Mt. 24:13: “… el que perseverare hasta el fin será salvo”. Sin este factor esencial, no es posible “llegar hasta el fin”. En Rom. 5:4,5 está escrito: “… porque sabemos que el sufrimiento produce perseverancia, y la perseverancia produce carácter, y el carácter produce esperanza”. Debemos acostumbrarnos a ser probados por Él, porque, como dice aquí, estas pruebas nos van a cambiar el carácter, si es que no nos rendimos, y nos va a dar la perseverancia que todos necesitamos para llegar hasta el fin. Edison probó siete mil veces hasta lograr encontrar la sustancia que necesitaba para un invento, cuando cualquiera de nosotros hubiera abandonado a la décima vez que fracasáramos, probablemente, ni hablar de siete mil veces. Se recuerda a Edison como un genio inventor, pero casi nadie sabe la perseverancia que tuvo que tener para inventar todo lo que inventó. ¿La tendríamos nosotros? Y estamos hablando de algo mucho más importante que inventar algo, estamos hablando de llegar hasta el fin con Él, de triunfar en nuestra carrera con Elohím. Esta perseverancia, dice Shául en Romanos, produce un carácter adecuado para seguir triunfando con Elohím, y el carácter perseverante y aguantador produce esperanza de llegar al final de nuestra carrera con Él. La perseverancia significa, en el fondo, la habilidad de levantarnos cada vez que nos caemos y de seguir adelante, sin abandonar la carrera, una y otra vez, hasta llegar a la meta. Tenemos un Elohím que está con nosotros siempre, aun cuando no lo sepamos, Él está a nuestro lado derecho, apoyándonos, dándonos ánimo y fuerza para terminar nuestro propósito, que Él nos ha dejado como tarea y como deber. No debemos “tirar la toalla”, no importa cuán profundo hayamos caído, o cuánto hemos perdido, no debemos abandonar, sino “limpiarnos el polvo” y seguir adelante, pidiendo Su ayuda para continuar. “Oren sin cesar”, dice 1ª Ts. 5:17. Debemos orar y seguir haciendo lo que tenemos que hacer, no importa cuánto nos cueste, ni qué dificultades tengamos, sabiendo que Él está con nosotros, ayudándonos, dándonos ánimo, y viéndonos crecer espiritualmente, que es la razón detrás de muchos de nuestros problemas: Elohím desea que crezcamos a través de las penalidades, y de las dificultades, para que seamos cada vez más como Ieshúa, un ganador, un hijo de Elohím. Debemos rodearnos de amistades positivas y de personas espiritualmente exitosas y aprender de ellos, si es que no sabemos cómo hacer para perseverar, pero más que nada debemos apoyarnos en Él, que es “nuestro amparo en la tribulación”, manteniendo el ánimo siempre en alto. No debemos dejarnos afectar por las circunstancias; al contrario: debemos convertir los problemas en oportunidades para vencer y orar para seguir venciendo, contra todo y contra todos. El enemigo desea vernos hundirnos, pero nosotros no debemos permitirnos pensar en ello, sino seguir adelante, siempre adelante, sabiendo que no estamos solos. Muchos de nosotros tenemos tendencia a la pereza, a la flojera espiritual y mental, algo que no se considera muy importante, pero lo es. Dice en Heb. 6:12: “No se vuelvan perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la perseverancia heredan las promesas. El escritor de Hebreos nos urge a que no nos quedemos en lo que éramos, ni en lo logrado, sino que sigamos adelante, sin volvernos perezosos, contentados con lo que ya hicimos, pero no completamos. Esto desarrolla nuestro carácter. La pereza es fuerte; se habla del alcoholismo, el adulterio y las drogas, pero nunca se menciona a la pereza, porque se la considera como un defecto menor, pero no lo es si es un hábito en nosotros. Nunca se la menciona, como si no fuese nada importante, pero es la raíz de muchos fracasos. Muchas veces nos cuesta cumplir un mandamiento específico, por algún motivo en nuestro carácter. Allí entra la perseverancia. Si damos un buen empujón a nuestro carácter, y probamos de nuevo instilar en nosotros ese mandamiento, a través de la perseverancia lo lograremos. En Hebreos 12:1,2 se compara nuestra vida con una carrera, donde nos están observando los que ya no están con nosotros, “una nube de testigos”, animándonos para que no nos demos por vencidos. Un corredor no lleva bolso, ni cosas innecesarias sino lo mínimo, para que nada le estorbe. Así debemos correr nosotros esta carrera que Elohím nos dio para correr. Hay muchos detalles en nuestras vidas que no son pecado, pero sí son innecesarias. Por lo tanto, debemos deshacernos de lo que no es imprescindible, como distracciones inútiles y pérdidas de tiempo sin valor, para poder hacer y lograr terminar lo que comenzamos. Si un mandamiento se nos hace difícil cumplir, debemos estudiarlo, para ver qué parte de él es la difícil para nosotros, para poder perseverar y vencer, cumpliéndolo todos los días, o cuando se nos presente la ocasión. De esta forma, a través del Espíritu de Temor a Elohím y de una perseverancia continua, sin desmayar, venceremos y ganaremos la carrera que Elohím ha puesto en nuestro camino. ¡Jazák ve emátz! (¡Sé fuerte y valiente!) te dice Elohím a ti, querido hermano en ADONÁI y vence. |
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PACTO RENOVADO DE ESTUDIO
¡YA SE HA PUBLICADO EL PACTO RENOVADO DE ESTUDIO CON 700 PÁGINAS Y MILES DE COMENTARIOS! |
| ¡Si estas cansado y necesitas tener nuevas fuerzas esta es la palabra que Elohím tiene para tí en este difícil tiempo que estás pasando! |
"Porque los que esperan a Elohím tendrán nuevas fuerzas; levantarán el vuelo como las águilas, correrán y no se cansaran; caminarán y no se fatigarán." "Alabado sea Adonái, que oyó mis ruegos. Elohím es mi fortaleza y mi escudo; En él confió mi corazón, y fui ayudado, Por lo que se gozó mi corazón, Y con mi cántico le alabaré." Muchas veces nos preguntamos ¿qué me está pasando? Me siento sin fuerzas para seguir adelante, todas las puertas están cerradas y no puedo ver la luz de Elohím en mi vida. Pero lo que en estos momentos difíciles muchas veces quizás nos olvidamos es que ¡ELOHÍM NUNCA SE OLVIDA DE NOSOTROS! Aunque no sintamos que El se está ocupando y no podamos ver Su dirección y ayuda en el momento difícil, de tristeza, de soledad, de preocupación o ansiedad que estamos pasando tenemos que estar seguros que ¡ELOHÍM SIEMPRE ESTA EN NUESTRAS VIDAS! |
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