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Viernes, 30 Junio 2017 11:37

PARASHÁH JUKÁT/ESTATUTOS

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH 39
JUKÁT/ESTATUTOS

7 DEL MES CUARTO DEL 5778
1 DEL MES  DE  JULIO DEL 2017

Lectura de la Toráh: Bamidbár/”Núm.” 19:1-22:1
Lectura de la Haftaráh: Gobernadores/”Jue.” 11:14-1:33

Por Julio Dam
Rébe Mesiánico Renovado

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Ba Midbár/En el Desierto/En tierra de pastoreo/”Núm.”19:1-2: “Y habló ADONÁI a Moshéh y a Aharón diciendo: ‘Este es el jukát/decreto de la Toráh que ordenó ADONÁI...

COMENTARIO DE LA PARASHÁH
TODO LO QUE NO SABEMOS DE LO QUE ELOHIM CREÓ, LLENARÍA TODAS LAS BIBLIOTECAS DEL MUNDO

Como mencionamos en una parasháh pasada, existen tres categorías de leyes: las mishpatím/ordenanzas, que son hechas para el buen funcionamiento de la sociedad; los jukím/decretos, que no son lo suficientemente racionales para poder ser agrupados en un sistema; y las mitzvót/mandamientos, que no son tan evidentes como los mishpatím, pero que pueden ser ordenados por sus principios, con la ayuda del estudio.

En esta parasháh se habla de los jukím/estatutos, como el jók de la paráh adumáh/la vaca roja, que es de la clase de leyes que no tienen explicación lógica y que hay que aceptar sin pedir explicaciones previas a Elohím. Lo interesante y curioso es que, una vez que los aceptamos y los comenzamos a cumplir, Elohím nos revela la razón por la cual están, uno a uno, y todo tiene sentido.

 Es por eso que decimos aquí, que lo que NO sabemos de todo lo que Elohím creó llenaría más espacio que todas las bibliotecas del mundo juntas; y por eso, debemos cumplir los jukím/decretos y después entenderemos. ¿Qué es lo que NO entendemos? ¡El mundo entero!

No entendemos nuestra propia naturaleza consciente, ni porqué actuamos como lo hacemos, ya sea consciente o inconscientemente con nosotros mismos, con los miembros de nuestra familia, nuestros hermanos en la fe o con las personas de nuestro entorno diario. Como resultado de esta falta de conocimiento de nuestro propio ser y carácter, decimos y hacemos cosas a los demás que no debiéramos decir ni hacer y luego no entendemos el porqué nuestras relaciones se deterioran, como si todo no tuviese una razón de ser.

No entendemos a nuestros familiares ni hermanos de la sinagoga, ni al rabino ni a las demás autoridades; qué los impulsa, ni qué los repele ni qué los paraliza. Como resultado, no hemos logrado comunicarnos con ellos en un nivel aceptable, en muchos casos.

No entendemos a ha satán: cómo actúa, cómo planea lo que hace en contra nuestra; cómo se entera de lo que planeamos hacer o soñamos lograr. Como resultado, nuestros sueños se hacen trizas antes de levantar vuelo; todo lo que hace ha satán nos toma por sorpresa y no logramos levantar cabeza en muchas áreas de nuestra vida. Muchos están luchando en un área específica durante años sin lograr el más mínimo progreso, justamente por no entender las leyes espirituales que gobiernan el moverse de nuestro enemigo espiritual y de sus ayudantes humanos.

No entendemos por qué alguien está gravemente enfermo y a punto de morir. No entendemos por qué un niño se muere, y los adultos a su alrededor siguen viviendo. Todo se nos hace un enigma insoluble. Nuestra mente no puede descrifrar ninguno de estos misterios.

No entendemos el funcionamiento de la historia. Para nosotros, la historia fue una materia en el colegio solamente, bastante aburrida, a la que no le encontramos ton ni son. Para otros, podrá tener sentido, pero no lo percibimos. No entendemos qué significa, para dónde se dirige, ni qué papel jugamos en ella, si es que alguna vez pensamos en nuestro papel en la historia del mundo o porqué nacimos cuando nacimos o porqué nos criamos en la ciudad donde nos criamos.

No entendemos el momento crucial de la historia actual. No vemos para nada lo que muy pronto va a suceder y cuando suceda no va a tener sentido alguno para casi nadie de nuestros lectores más allá del sentido literal de lo que estará sucediendo, pero no entenderemos los motivos, ni las causas que produjeron lo que va a suceder-- quizás en semanas--ni lo que está por suceder en el mundo. Todo es un misterio para nosotros—tan misterioso como para el que no es judío mesiánico, cuando tendríamos que saber interpretar las noticias de la TV como si fuese un libro abierto. Tendríamos que anticipar lo que está por suceder, para prepararnos, pero no es así.

Como dijimos más arriba: lo que No entendemos de Elohím llenaría todas las bibliotecas del mundo entero. Y eso está mal, muy mal. No es la voluntad de Elohím que esto sea así. Es por nuestra voluntad que sucede. Es porque pedimos—no, exigimos—explicaciones, antes de cumplir los jukím/decretos, porque no los entendemos. Cumplámoslos, y comenzaremos a entender todo.

La primera regla para comenzar a entender es OBEDECER y no rebelarlos, como Kóraj, a quien vimos en nuestra parasháh pasada en su máxime rol de rebelde en contra de la voluntad de Elohím. Si “el orden es la primera ley del Cielo,” como bien dijo el escritor inglés Pope, nuestra obediencia es lo que trae orden a nuestra vida y la coloca en el Cielo, donde debemos estar. ¡NO HAY DESOBEDIENTES EN EL CIELO! ¡NO HAY REBELDES EN EL CIELO! “Naaséh ve nishmáh” es lo que dijo el Pueblo Judío: “Hagamos (primero) y (luego) escucharemos (la explicación)”. ¡Bravo! Esto es obediencia. Esto es digno de imitar. Elohím ya nos explicará; para eso somos Sus hijos; a quienes no explica nada es a los extraños.

La segunda regla para comprenderlo todo es ACEPTAR todo lo que nos sucede. La aceptación es la segunda regla que nos dará comprensión y jajmáh/sabiduría en todo lo que nos rodea. Es una de las cosas más difíciles de lograr, el aceptarlo todo, especialmente a las personas y a nuestras relaciones con ellas. Especialmente el aceptar lo que JAMAS van a ser y que nosotros teníamos esperanzas o deseos de que lleguen a ser. La aceptación es un proceso que debe ser acompañado de oración continua. Imaginémonos que estamos en la epoca de Ieshúa y El es clavado al árbol de olivo. ¿Cómo aceptamos que nuestro Mashíaj ya no está, que está muerto, que todo “fracasó” a nuestros ojos humanos (porque eso es lo que debían haber sentido los talmidím/discípulos?

La aceptación es parte del pensamiento positivo de que hablábamos en parashót pasadas. Debemos incorporarla a nuestro vivir diario y a la perspectiva/hashkafáh que Elohím nos envía para entenderlo todo.

La tercera regla es DESARROLLAR UNA AMISTAD CON ADONÁI, a través de tener a Ieshúa dentro nuestro. Junto con la obediencia y la aceptación, esta amistad nos hará relacionarnos, como con todo amigo nuestro, hasta conocernos íntimamente, el menor pensamiento, reacción, manera de ser, gustos y disgustos, en fin, todo lo que se desarrolla entre dos personas que devienen amigos. ¿Qué es lo que usted NO sabe sobre su mejor amigo/a? Casi nada, verdad? ESO exactamente es lo que sucederá cuando usted logre una amistad con ADONÁI a través de una conversación diaria con Él. Usted le cuenta sus tzúres/problemas y Él le cuenta cómo resolverlos y la relación se profundiza y se ensancha, hasta que usted, finalmente, CONOCE  a ADONÁI como conoce a su mejor amigo/a. NO HAY NADA mejor que esto en nuestra vida espiritual. No existe meta más alta posible en nuestro caminar. NO es fácil. Ha satán hará lo imposible para frustrar esa relación, para arruinar esa conversación y ese crecimiento, con tal que usted no logre desarrollarla.

La cuarta regla es perdonar a nuestros enemigos. Desgraciadamente, el judaísmo mesiánico, sin aparentemente merecerlo, ha desarrollado numerosos enemigos que están colaborando activamente con ha satán, aunque se creen enemigos de él, para orar en contra de la destrucción del movimiento. Las desviaciones que tan pronto se han desarrollado en el mesianismo son resultado directo de estas oraciones en contra.

Pero Ieshúa nos ha dejado una regla y lo mismo la Toráh: “Perdonad a vuestros enemigos.” Diariamente debemos pedir perdón por nuestra falta de perdón y a la vez pedir a Elohím que ponga perdón en nuestro corazón para con nuestros enemigos, los que están orando fuertemente y ayunando por nuestra destrucción. Esto también es parte del proceso de la aceptación. No es fácil perdonar a quienes nos están causando directamente el mal, pero es la voluntad de Elohím el que lo hagamos, y eso es lo que debemos hacer. Ese es otro jók/estatuto, que no se entiende racionalmente. Cuando lo entendemos, entendemos que es, como todo lo que hace Elohím por nosotros, para nuestro bien, no para bien de nuestros enemigos. Nos limpia el corazón y nos lo deja puro y resplandeciente, si es que lo hacemos correctamente, lo cual no es siempre lo que hacemos, ya que pedimos perdón con la boca, pero no con el corazón. El perdón nos libera de toda atadura espiritual con la persona o personas que son nuestros enemigos, y deja la venganza a Elohím, que sabe hacer justicia mejor que nosotros.

La quinta y última regla es pedir ahaváh/amor sacrificial por todos aquellos que nos rodean, de una u otra manera, desde los miembros de nuestra familia, nuestra sinagoga, los amigos, conocidos, compañeros de trabajo y las personas que Elohim coloca en nuestro camino para que los ayudemos y seamos testimonio de que Él vive en nosotros. Como ya dijimos antes, la ahaváh es, fundamentalmente lo que Elohím hace: dar. Da ayuda, bendición, oración, liberación, una palabra de aliento, de oración, un consejo que venga de Él (no de nuestra pobre mente), una ayuda material, un momento de compartir, un escuchar los problemas del otro y, por qué no, amar desinteresadamente al otro. Todo esto es ahaváh y todo esto es lo que Elohím demanda de nosotros.

Como la aceptación, la ahaváh es un proceso que se va desarrollando con el tiempo y con la amistad con Elohím. Cuando vemos todo lo que Él ha hecho por nosotros, por ahaváhdesinteresada, comenzamos a hacerlo por los demás.

Que nuestra comprensión comience a crecer a medida que comencemos a crecer nosotros espiritualmente.

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