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Viernes, 17 Marzo 2017 10:38

PARASHÁH KI TISÁH/CUANDO TOMES

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DIFUNDIENDO EL JUDAÍSMO MESIÁNICO RENOVADO PARA TODA LATINOAMÉRICA, LOS EE.UU. Y EUROPA

PARASHÁH 21
KI TISÁH/CUANDO TOMES

20 DEL MES DUODÉCIMO (ADÁR) DE 5777
18 DEL MES  DE MARZO DEL 2017

Lectura de la Toráh: Shemót/Nombres/”Ex.” 30:11-34:35
Lectura de la Haftaráh: 1ª R. 7:40-50

Por Julio Dam
Rébe Mesiánico Renovado

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Shemót/Nombres/”Ex.”31:12-13: “Y le habló ADONAI a Moshéh diciendo: Y tú díles a los hijos de Israel, diciéndoles: “Guarden Mis shabatót, porque ésta es una señal milagrosa entre ustedes y Yo para que sepa (el mundo) que Yo soy ADONAI, quien los santifica (a ellos)./Ve atá dabér el bnéi Israel leomér: Ej et shabatotái ki ót be einéi u beinéjem le dortajém ladáat ki ani ADONAI mekadeshém”.

COMENTARIO DE LA PARASHÁH
LA ESENCIA DEL SHABÁT

Esta parasháh toca un tema bien significativo y lleno de simbolismo en el judaísmo, el shabát.

Escribimos este artículo para posible guía espiritual y mental para aquellos que deseen reflexionar y mejorar la comprensión en profundidad y la celebración de este pacto que Elohím ha hecho con el Pueblo Judío por sangre y por fe.

En el alefbét, pictóricamente la letra para el número siete, la záin, representa lo espiritual y la lucha por alcanzar ese plano del Universo.

También, según el Majarál de Praga, el siete pictóricamente representa las siete direcciones posibles (norte, sur, este y oeste, arriba y abajo) más una, que es nuestro ser en el medio. Éste, nuestro ser, está sujeto a deseos, luchas, sueños, valores, ambiciones, peligros, ataques. El punto séptimo, nuestro ser, es el centro de todas estas fuerzas que nos atacan, engatusan o atraen. El resultado de cómo manejamos estas fuerzas centrífugas y centrípetas, es el resultado de nuestra vida, representada por el número siete, que semeja a una daga, y por éso representa la lucha que es nuestra vida.

Pero en el caso del shabát, Elohím nos ofreció ese pacto por muchos motivos y para enseñarnos más de una cosa. En ellas, es que el shabát debería ser el centro de huracán, donde todo está en calma. El huracán es los restantes seis días de la semana, que la pasamos luchando y tratando de llegar donde queremos llegar, para refugiarnos en el centro de la tormenta, en el único día que Elohím “bendijo y santificó.”

LA GEOMETRÍA DEL SHABÁT

A propósito de este significado, es muy interesante entender que un círculo está hecho de la circunferencia, del radio, que es la línea recta entre el centro mismo del círculo y cualquier punto de la circunferencia. Pero lo verdaderamente revelador es que el radio multiplicado por seis nos da el perímetro de la circunferencia.

Es decir, que tenemos en forma geométrica un diseño de la semana: la circunferencia es los seis días de la semana, y el punto del medio es el shabát. La distancia entre éste y los días de la semana, es seis veces mayor. Si pensamos en términos de una espiral que va a ascendiendo dentro de un embudo, hacia arriba, tenemos la figura geométrica perfecta para representar los sucesivos grupos de seis días de la semana que forman un año, que van subiendo.

Los shabatót representan la línea recta en el medio del embudo, que va desde un extremo al otro de sus aberturas. Cada shabát no es igual que el anterior, si es que tratamos de cumplirlos. Cada shabát es más alto que el anterior. Cada shabát representa un propósito a cumplir en la semana que lleva a ese shabát. Lenta pero seguramente, debemos pedir en oración que cada semana se cumpla nuestro tajlít/propósito para esa semana, que culmina, como una fiesta de fuegos artificiales, en el shabát.

El shabát y los días de la semana viven en una tensión entre el “hacer” y el “ser.” Nuestro yo carnal desea “hacer” para “tener”. Nuestro yo con Ieshúa ha Mashíaj dentro nuestro, debería anhelar “ser,” dejando primero de lado el “tener,” y luego el “hacer,” para dedicarse al “llegar a ser” como meta de nuestra corta vida.

El shabát le pertenece a Elohím y debemos devolvérselo, para que Él nos diga qué hacer en cada shabat. Los mesiánicos, que tenemos el Rúaj ha Kódesh y a Ieshúa ha Mashíaj no debemos pararnos (en ambos sentidos del verbo) en oraciones colectivas, que son excelentes cuando no hay otra cosa, sino ir más adelante, y preguntar cada shabát cuál es el tajlít/propósito de ese shabát para Elohím para cada uno de nosotros y tratar de lograrlo. Si no lo hacemos, tenemos el próximo shabát disponible para hacer un esfuerzo y alcanzarlo. Elohím no premia los resultados sino el esfuerzo, dice el Pirkéi Avót/Dichos de los Patriarcas. Pues bien, esforcémonos en subir cada shabát un peldaño en la escalera de Iaakóv a los Cielos/le Shamáim.

LIBERTAD PARA SERVIRLE

Esta progresión se ve también en las fiestas anuales. Pésaj celebra la libertad del cuerpo de la esclavitud de Mitzráim/Egipto. De allí, continuamos hasta Shavuót, con la entrega de la Toráh en el Sinái, que nos liberta la mente para servirle. La venida de Ieshúa nos libertó el espíritu para seguir a ADONAI con Ieshúa dentro nuestro por medio del Rúaj. LIBERTAD PARA SERVIRLE.

Este es el patrón de las festividades, desde Pésaj, pasando por Shavuót, y terminando en Sukót. En Pésaj nos libertamos el cuerpo, todos los años un poco más; en shavuót nos da Elohím libertad de la mente a través de la comprensión y la obediencia a la Toráh; en Ióm Teruáh celebramos la venida próxima de Mashíaj, que nos dio ya hace dos mil años la libertad del espíritu también en Pésaj, para que le sirvamos a ADONAI con todo nuestro ser Tridimensional.

Así, la progresión en espiral ascendiente tiene varios ciclos consecutivos: el de los seis días seguido del shabát, y el de las fiestas anuales. También están los ciclos de sueño, trabajo; noche y día; días de pureza y de impureza, etc. Cada uno de ellos tiene un significado espiritual, que es el que importa, como veremos.

Así como la relación Pésaj-Sukót es el vehículo para lograr LIBERTAD PARA SERVIRLE, (lo cual es una libertad para ser esclavo de Elohím, paradójicamente), así la relación seis dias de la semana—shabát cumple el mismo fin: lograr libertad para ser esclavo una vez por semana.

El shabát es un día para buscar la Unidad con ADONAI a través de Ieshúa. Esta unidad comienza, como dice Ieshaiáhu/”Is.” 38:13 con hacer Su voluntad y no la nuestra. El shabát no nos pertenece; es como los diezmos. Así como el tocar los diezmos trae maldición, así trae falta de crecimiento espiritual el pensar que somos dueños del shabát. Debemos entregar cada shabát a Elohím y pedirle que disponga de él como Él desee.

Cuando entendamos la naturaleza cíclica del Universo, podemos comenzar a entender mejor el shabát. Así como Elohím purificó el mundo lleno de pecado de los días de Nóaj a través de una gigantesca teviláh/baño ritual, conocido como “diluvio/mabúl”, asi cada shabát es una teviláh para todo Su pueblo, que se purifica de la contaminación del mundo, estando en Su presencia, o tratando de estarlo.

Es por eso que es fundamental entender que lo esencial es buscar la Unidad con Elohím, que es la esencia del shabát, y no el ritual costumbrista, que sólo es apariencia que tapa la esencia. Si el rito es todo lo que logramos, sólo hemos “penetrado” no más allá de la ropa, sin ver lo que hay en el interior. Los ritos deberían sólo ser el envase para lograr la Unidad, no el propósito final del shabát.

Nuestro rúaj/espíritu debería tratar de penetrar hasta la esencia misma de cada aspecto del shabát, y no conformarnos con las vestiduras heredadas por treinta y tres siglos. Las vestiduras son excelentes—si podemos ver más allá de ellas. Si sólo las usamos para pasar las horas del shabát, estamos caminando por la superficie helada del río, en vez de sumergirnos en las aguas purificadores de éste.

Las leyes de Nidáh/impureza por menstruación de la mujer judía, son jukím, como ya señalamos, que también tienen una enseñanza para la comprensión del shabát y su ciclo. Dice en la Toráh que una mujer es tumáh/impura por siete días si ha tenido un varón, y no debe tener relaciones con su esposo; o por diez días si ha tenido una niña. Después de la teviláh/baño ritual y de los días correspondientes de nidáh/impureza, la mujer judía vuelve a su estado de taharáh/pureza. ¿Qué significado espiritual podemos aprender de esto? De nuevo, Elohím nos está hablando de ciclos, como los del shabát y los de las festividades.

El nacimiento es la señal milagrosa/ót más grande que una mujer judía puede hacer en su vida: dar a luz a un ser humano. Este es un “subir” espiritual, que es seguido de un “bajar” espiritual, que es cubierto por los jukím de Nidáh/impureza. Con el shabát sucede lo mismo: El shabát es el día más puro de la semana; es un ascenso en los días laborables. Pero seguido a un día tahór/puro, le sigue la impureza mayor, que es el domingo. Este ha sido precisamente el día elegido por la iglesia mitraísta para festejar el nacimiento del “dios” sol, Mihr/Mitra, justamente en el momento más impuro de la semana. De allí la importancia de que el pueblo cristiano se despierte a la verdad espiritual de estos dos días, uno kadósh/santo y el otro totalmente impuro/tahór, que necesariamente le sigue a lo kadósh, como los días de Nidáh le siguen al nacimiento de un bebé. Los días al nacer una niña son diez  porque la ót/señal milagrosa de tener una niña que a su vez dará a luz a más seres humanos, es correspondientemente mayor, ya que la ót/señal milagrosa es mayor.

Así como el Béit ha Míkdásh/Templo de Irushaláim era el LUGAR mas santo/kadósh en el espacio, así el shabát es el TIEMPO más kadósh de la semana, mientras que el Ióm ha Kipurím es el día más kadósh del año.

El no hacer tareas seculares en shabát nos crea espacios de tiempo vacíos para llenarnos con la voluntad de Elohím para nosotros en ESTE shabát, para MÍ.

El érev shabát/viernes a la noche tiene también una connotación de muerte física, ya que el shabát representa nuestra vida futura en el Olám ha Báh/Mundo Venidero, que es precedido por la muerte.

Por último, el Gran Shabát será la Era Mesiánica que ya está a las puertas (mucho más próximo que lo que todos se imaginan), donde viviremos y algunos reinaremos por Mil Años, aquellos que “hemos sido reinados” aquí, es decir, los que hemos hecho la Voluntad de Elohím. ¡Preparémonos para el érev shabát y para el Gran Shabát!

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